Los Maestros relojeros del Jura Suizo (1665-1829)

Las montañas de Neuchatel o el Jura Suizo, han visto nacer a la relojería, algunos de los más relevantes maestros relojeros de la historia. Daniel Jean Richard 1665-1741, Pierre Jaquet-Droz 1721-1790, Abraham Louis Perrelet 1729-1826, Abraham Louis Breguet 1747-1823. vamos a tratar en cuatro capítulos de forma resumida sus vidas y obras, que los hicieron famosos en su tiempo.

 Máquina de reloj "oignon", en latón y acero, diámetro de 44mm y espesor de 19mm, la máquina va firmada por D.JeanRichard au Locle, principios del siglo XVIII.

La máquina construida para una esfera de una sola aguja, dispone de cuatro pilares egipcios en latón dorado una rueda de caracol por cadena de acero transmite la fuerza del barrilete al rodaje y al escape en este caso de rueda de encuentro. El puente de volante en latón dorado va gravado y calado con ramos simétricos, acabados en su parte superior por dos pájaros colgados y en dos cabezas de animales en la parte inferior.

Este puente tan bellamente decorado cubre un volante anula de tres brazos en latón, afinado por un espiral corta en acero (la espiral dispone de dos espiras). Fabricado en Le Locle Suiza sin datación exacta se supone a principios del siglo XVIII.

El año del establecimiento de Daniel Jean Richard en Le Locle Suiza, es en el 1706.

Técnica

Los avances técnicos en los relojes de bolsillo, se producen a raíz del invento del espiral para reloj portátil.

Huygens necesitaba para sus cálculos de astronomía, una mejora en la fiabilidad de marcha en los relojes, primero inventó el péndulo para los relojes estáticos y hacia 1665 inventó y desarrollo un muelle en forma de espirar para acoplar a los volantes y mejorar su marcha.

Los relojeros de la época tardaron en aplicarla y algunos después de ser inventada no la llegaron aplicar nunca hasta muy entrado el siglo XVIII. Los relojes de bolsillo con espirales de la primera época, se pueden clasificar como de espiral corta, más adelante se alargaron las espirales para mejorar su fiabilidad.

Como Daniel Jean Richard, nació en el año del invento de Huygens, podemos casi asegurar que aplicó el invento de la espiral en cuanto tuvo ocasión como lo demuestra el reloj construido a principios del XVIII.

Los elementos más importantes de los relojes de bolsillo de finales de XVII y principios del XVIII

La fuerza motriz

La fuerza motriz para el funcionamiento de los relojes de bolsillo, la proporcionaba y sigue proporcionándola todavía hoy día, aunque muy mejorado técnicamente, un muelle en forma de espiral sujeto en el centro por un eje, que como se puede ver en el dibujo disponía entonces de una parte cuadrada para el encaje de la llave de dar cuerda. Más adelante se sustituiría la llave por la tija y corona, como las conocemos actualmente.

La fuerza motriz del barrilete se trasladaba a la "fusée" o rueda de caracol mediante la cadena que se ve alrededor del cubo de barrilete. La fuerza desarrollada por este muelle dentro del barrilete, se debía regularizar, ya que era muy brusca y para ello se construyeron las ruedas de caracol o "Fusée".

Barrilete completo de cadena

La "fusée", rueda de huso o caracol

Definición de la "Fusée" o caracol: Órgano de forma casi cónica, provisto de un surco helicoidal en el que se envuelve una cadena o cuerda de tripa (esta mucho más antigua que la cadena), que se unen al barrilete el cual contiene la cuerda o muelle real.

El sistema de "Fusée" regulariza la fuerza motriz transmitida al rodaje. todos los relojes portátiles de los siglos XVI y XVII tienen "Fusée". Al principio el barrilete estaba unido a la "Fusée" por una cierta cuerda de tripa que fue sustituida por una cadena hacia 1660, no de golpe sino de manera progresiva.

Se atribuye el invento a Leonardo da Vinci, ya que el principio de funcionamiento de este dispositivo se encuentra representado en uno de sus dibujos que esta datado hacia 1540.

La transmisión de fuerza del barrilete al rodaje, y después al escape en los relojes de escape de rueda de encuentro o varilla, se debe producir con una cierta uniformidad, ya que sino, la afinación o marcha hubiera sido peor de lo que ya eran los registros de marcha de estos relojes portátiles, que se construyeron en los siglos XVI, XVII y gran parte del XVIII.

La

Conjunto de barrilete, fusée o rueda caracol

La transmisión de fuerza del muelle de barrilete a la rueda de caracol se solventó en los primeros relojes de bolsillo con una cuerda de tripa, con el tiempo se mejoró todavía más al sustituir esta cuerda de tripa por una cadenita de acero, como la que vemos en el dibujo.

Debemos destacar que el barrilete no dispone de ningún dentado, puesto que la rueda de caracol era la que transmitía la fuerza al rodaje y escape.

Conjunto de barrilete, fusée o rueda caracol

La distribución y regulación

Escape de rueda de encuentro o de varilla, también llamado rueda catalina.

La distribución y regulación

El escape a rueda de encuentro o escape de varilla (à verge), se usó en los primeros relojes mecánicos de foliote, de péndulo y portátiles, manteniendo su vigencia hasta 1830. Se compone de una rueda llamada de encuentro o también rueda catalina si queremos nombrar al sistema por la rueda y no por su varilla (a la rueda la llamaron así, por la que se usó, en el martirio de Santa Catalina).

El eje de la rueda, va unido a un piñón de linterna, accionado por el rodaje. Un eje vertical llamado varilla, solidario del volante, va provisto de paletas (posiblemente algunos le llaman escape de paletas por esta circunstancia), que reciben el movimiento de la rueda de encuentro o catalina. Al final de esta varilla se encuentra el regulador que podía ser un foliote o un volante como el del dibujo. Actuaban los dos de la misma manera, el primero para los relojes estáticos y segundo para los portátiles.

En estos relojes sin espiral, el volante no oscilaba por si mismo, siempre estaba ligado a la varilla, de manera que hasta la invención de la espiral por Huygens el volante no se pudo liberar de la acción permanente y perturbadora de la varilla que repercutía en la buena marcha del reloj. Los diente de la rueda de encuentro, actúan alternativamente en las paletas de la varilla de manera que obligan al foliote o volante a oscilar. Este dispositivo no podía pretender una gran precisión. Los relojes de esta época solo disponían de aguja de horas, puesto que no se podían conseguir precisiones de minutos al día.

Nace la relojería industrial en el Jura suizo, finales del XVII principios del XVIII

Daniel Jean Richard, nació en la villa Suiza de la Sagne y después se trasladó a Le Locle, a principios del siglo XVIII. Se le atribuye la introducción de la relojería industrial en el Jura Suizo.

Era hijo de un campesino y desde muy joven se inicia en los oficios de la transformación de los metales; más adelante se dedicaría totalmente a la construcción de relojes.

A finales del siglo XVII, prácticamente no existían máquinas para la fabricación de ruedas y piñones, solo algunos relojeros de Ginebra disponían de máquinas fabricadas por ellos mismos.

Daniel Jean Richard sabedor de esta circunstancia se dirigió a Ginebra para adquirir una de estas máquinas, pero se encuentra con la negativa de los fabricantes Ginebrinos temerosos de crear otro competidor. Lejos de desanimarse y con solo dieciocho años.

Daniel Jean Richard se propuso diseñar y fabricar sus propias máquinas para la construcción y posterior fabricación de relojes.

El diseño y construcción de su máquina de tallar ruedas (la máquina de dividir), le ocupó un año de tiempo, pero fue el punto de partida de su vocación. Instaló sus talleres en las montañas de Neuchatel o también llamado montañas del Jura Suizo.

Con la madurez del proyecto entendió que el arte de la fabricación de relojes se podía ampliar con especialistas en la construcción de esferas y agujas, cajas y de esta manera estableció el primer centro industrial de relojería en las montañas de Neuchatel.

Nace la relojería industrial en el Jura suizo, finales del XVII principios del XVIIINace la relojería industrial en el Jura suizo, finales del XVII principios del XVIII

Con la ayuda de sus hijos amplía el centro de producción de manera que, a los pocos años de su muerte se contaban en la región unos 466 obreros relojeros, que fueron ampliando constantemente hasta un total de 2177 algunos años después.

Daniel Jean Richard es reconocido como el precursor de la relojería actual de la región. Buscó siempre la calidad en la producción, así como las proezas técnicas.

Se sabe también por documentación notarial, que además del talento relojero, formó en su taller a muchos aprendices, que por entonces continuaron la mejora de los relojes a su muerte. Los primeros relojes que construyó eran sencillos de acuerdo con el poder adquisitivo de los habitantes del Jura.

También se le reconoce el mérito de haber creado una red de ventas paralelas para los relojes de lujo. Su ejemplo se convirtió en escuela en Le Locle.

Los fabricantes de Le Locle se especializaron en los relojes de bolsillo y en los cronómetros.

Capítulo 1 Daniel Jean Richard 1665-1741

José Matas Rovira